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martes, 30 de marzo de 2010

Autosecuestro

No es común ver que la gente se autosecuestre en un país donde existe el secuestro por obligación, donde según las ONG hay miles de secuestrados no solo por grupos subversivos sino por cualquier otro grupo que se hace pasar ya sea por las FARC, ELN u otros grupos revolucionarios, la fundación País Libre menciona que hay más de 600, mientras que el Gobierno Nacional argumenta que son 125 los secuestrados, pero donde las FARC señala tener solo nueve.

La pregunta que surge con todos estos datos es, ¿Para qué autosecuestrase si en Colombia es común el fenómeno del secuestro? Muchas respuestas podríamos dar a esta pregunta, respuestas desde lo psicológico, económico, político y entre otros.

Pero más que hacer un análisis teórico, como muchos en este país lo han hecho, simplemente haré una reflexión acerca de la funciones de los medios de comunicación en estos casos que abruman a la sociedad desde lo humano y desde el bolsillo, tal como ocurrió con el autosecuestro de la bogotana Fanny Lorena Pérez, quien para llamar la atención de sus familiares y amigos acudió a esta técnica un poco desquiciada, significándole al Distrito Capital cerca de tres mil millones de pesos.

Tanto las autoridades de Bogotá como los medios de comunicación fueron víctimas de las burlas de está joven de 24 años, por más de tres días se informó por la radio, la televisión, la prensa y el internet la desaparición de Fanny Lorena. Ya tenían a los colombianos llorando y prendiendo velas mientras ella en el hotel Gran Márquez disfrutaba de una noche fría típica de Bogotá.

Figurar en la pantalla era lo que quería Fanny Lorena, que alguien se preocupara por ella, otros podrían querer dinero como el caso de la religiosa Eliyomara Duarte, novicia de 21 años, del convento de las Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor de Bogotá, que se autosecuestró y le pedía al convento veinticinco millones de pesos para ser liberada.

Alias “La liebre” como se hacía llamar la novicia Eliyomara y la enlagunada mental Fanny Lorena, tuvieron a los medios de comunicación hablando de ellas todo el tiempo que estuvieron autosecuestradas, los medios fueron los propulsores de una angustia colectiva “sin querer queriendo”. En realidad ya no se sabe en que creer, mientras algunos son secuestrados sin que el país se entere, otros se autosecuestran y son noticia nacional, ¿Será que tantos problemas que vive el país conduce a estas personas a esta técnica tan desquiciada?

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